Acerca de mí

miércoles, mayo 31, 2006


El re-encuentro

Suspendieron el sueño nocturno
y abrieron sus bocas para pronunciar el silencio.

Fundieron su transpiración,
mientras sus manos recorrian terrenos áridos,
terrenos húmedos.

A veces surgía de sus cripas una voz,
un eco.
De la otra, un balbuceo socorraba la respuesta.

Tenían tanto que decir.
Los muertos temblaban por hablar.


La ilusión

Desenrredó sus piernas de las otras y se detuvo en la puerta.
Miró detenido en su boca, en su pecho latente...

Dejó atrás la noche para volverse día,
un día de caminos a ojos abiertos.
De curvas.
De esquinas.

martes, mayo 23, 2006

Hoy goteó, con un tono burlezco, sobre nuestro cabello.
fue una carcajada del cielo
que escupió un par de anhelos en nosotros.

Escurrió, talvés, una hoja esquiva hacia la deriva.

Éste es un clima cobarde, que opaca y tensa el arrastrar,
un tiempo de suspiros, del meditar para no actuar.

necesito un balde de agua que ahogue el dolor de espalda
y que quite la cobardía del segundo.
Una lluvia mortífera que apacigüe la muralla de nada que se mantiene en latencia.
Sentado percató lo extraño de este otoño.
Apoyó su espalda contra la muralla,
esperando el crujir de su fragilidad,
como siempre, en años de antaño, fue.

Con ira en las llemas, afirmó sobre la rosa su incertidumbre.
Creyó que podría inducir un otoño en las entrañas.
Veamos ahora, como el invierno será.

miércoles, mayo 17, 2006


recaemos,
cada uno en su cama y
hablamos a la distancia,
sobre lo unidos que somos.



me retuerzo en malos temblores
y algunos llantos me conmueven,
me vuelvo compasivo?
o es una traslación del egocentrismo?

vamos sacándonos los zapatos
y caigámonos ante nuestros pies.
sintamos el peso de nuestro actuar
y, de lo superfluo y volatil que es nuestro cuello.

lunes, mayo 08, 2006


En busca del ser perdido...

(De trozos de papel escritos de vida)

Me encuentro tras una lágrima
que no quiero saborear.
Tras una mueca :
no se sonreir.

Ente sin boca ni ojos,
entre subjetivo y transgredido.


Cruje la mandíbula al abrirse para hablar,
duelen las palabras...
y también duele cuando silencian.

Vamos de ruido en lapso y
tragamos lo que se aproxima.
La muñeca de lado me apunta con su tiempo
y el tic-tac de la superflua vida me acosa.

Me miro de reojo
(me da miedo hacerlo)
y me repito mil veces
que he dejado de ser.

Pasan las tardes,
llega la noche
que ya no me oscurece
no opaca (no sombra)

En nada me he escrito...

En busca del ser perdido.

domingo, mayo 07, 2006

Las aves comenzaron su camino.
despojaron en el barro sus bolsillos,
escupieron sus plumas gastadas,
tejiendo el piso de tiempo.

Revolotearon un tiempo sobre las cabezas,
avisando a todos su partida.
Unos se asustaron y escaparon a sus puertas cerradas,
otros ni siquiera sintieron las sombras a sus pies.

Con una lágrima en el ojo y un recuerdo en sus garras,
largaron planeando entre vientos violentos,
esquivando murallas de manos
y besos furtivos.

Gritando por los cielos rasgan el vacio,
gritan de dolor.
Ellas no pueden amar lo que nunca tendrán.

Pasajeras que solo saborean el segundo que intentan atrapar entre sus alas.

Un nuevo amorío las mueve,
nuevas ilusiones en otras latitudes.

Ese romanticismo plumífero
que espera el último grito para amar la eternidad.

jueves, mayo 04, 2006


casi siempre


Seguimos caminando,
a veces mirando los papeles del suelo.


Seguimos tropezando,
a veces con las mismas miradas.

Entre palabras, una se quedó pegada a mi lengua.

y a veces me doy cuenta, antes de seguirlas escupiendo:

Me puedo rebajar hasta saborear mis pies,
puedo ser vomitado
y pisoteado

A veces, cuando quiero.

jueves, abril 27, 2006

Los días negros no resguardaron su ira
Entraron con sigilo, nadie esperaba que llegaran
Ya dentro, escupieron riéndose

Drogados, trataron de perderse y condujeron horas enteras
Esperaron dentro de mi boveda, en mi boca de serpientes

Muerte, muerte de hilos negros,
Un sin fin de historias, amarradas entre sus quebrados dedos.
Rascan heridas con sus uñas amargas y
Parafrasean las horas, con susurros al oido... de esos que duelen
Hasta el estómago
Y hasta el fondo.

miércoles, abril 19, 2006


En el vaivén de una extña tarde
recosté mi inquietud sobre el útero de barro.
me regocijé en sus ásperas manos,
acarició esa tarde a su hijo,
mientras mis ojos tendían a cerrarce.

Su respiración polvorienta me regaló sueños desérticos:
Un cactus de sangre quiebraba el horizonte
y me apuntaba con sus dedos de dolor.

Me escabullí lejos del ente,
me volví arena en el silencio
y eterno en la infinitud de la nada.

Desperté y su pecho humedecí con gratitud.
Quise fundirme a ella, y respirar su inmencidad,
pero me respondió, en silencio,
que el otoño aun no llega.

martes, abril 18, 2006


Tienes la cara borrosa
y una boca sin labios.

Tus ojos sin fondo,
cerrados.

Me acerco con sigilo,
te toco el hombro
y te haces el simpático
para luego callarte en tu risa.


Golpéame fuerte,
pero no me degolles con tu silencio.

Di que no existo,
no me hagas sufrir para existir.

Lograste ser mas extraño,
así quemaste mis restos de cordura.

Me he vuelto un horate,
con la sangre densa de esquizofrenia,
con los ojos abiertos,
saliendo de las cuencas.

lunes, abril 17, 2006

pequeñeces

eso encontramos hoy
en el lugar de golpes

a detalles nos paseamos
y nos quedamos con lo que nuestras manos toman

condimentamos la tarde con pimienta.
esas pequeñeces que endulzan el amargo vivir.

miércoles, abril 12, 2006


Estuvo perdido unas horas
Intentando buscar el lugar de espera caminó bajo fríos edificios, que se imponían con su inercia.
Al principio doblaba sus huesos para no derrumbarse con el golpe violento del que viene en frente, después se dejó seducir por el dolor. Sucumbía de risa y placer ante el moretón que iba a quedar.
Nunca preguntó la hora, ni vio la muñeca azul que llevaba colgando del brazo.
Esos dedos arácnidos se movían con el viento, acariciaban su rápido pasar,
esos dientes amarillos chocaban entre sí. tenía frío.

La bufanda que asfixiaba no servía de mucho en el basurero
y el chaleco que dejó en la banca a nadie abrigaba.

Su nombre no importaba, era un ser que olvidó ser. Su estaba cara desfaciada y su mirada trangredida por las lágrimas.
Así las minutos se cobijaron en el cielo y lo pintó de negro.

Un lugar de escondites es la noche y se volvió sombra entre la ingratitud.
La luz del farol ya no lo acorralaba, estaba ausente y mendigo de sentimientos.
Se preguntaba en el silencio dónde debía esperar y miraba de reojo una esquina.
No se escucharon los pasos en el barro y su respiración escasa no se evaporó en el hielo.
Se sentó entre los papeles de velocidad y las hojas de tiempo. La sombra estaba tranquila y la noche no traía su ira luminosa.
Se sentó a esperar en el reloj del palpitar, degradandose con cada inspiracion. Esperó y esperó.

Estaba perdido antes y ahora no sabe que esperar.

martes, abril 11, 2006


estoy esperando con los codos en la mesa
mirándote, bajo la sombra que emerge de tu ausencia.
y mis oidos ansian las palabras que guien mi pensar de ti.

me miras, esperando movimiento, que mi expiración revuele tus cabellos
revele tu risa o llanto efímero. pero yo espero a entender.
se escriben sobre tu rostro onírico mis letras
y tu sonriza esta dibujada por espacios. tus lágrimas derivan de un punto.

dime, qué hacer contigo?

domingo, abril 09, 2006

¿cómoatraparte?
¿cómodestrozartuindependenciaydejartupielentremisuñas?
quieroqueteadictesami.
quecaminesconminombrey
quetesuicidespensandoenmi.
(peronolohagas,paraquetequedesconmigo)


poseción.

martes, abril 04, 2006

bajo su piel

una bolsa de órganos tirada en una construccion fría de acero.
se balanceaba, goteando la inerte mirada. el charco de latencia quedó
plasmado en forma pegajosa sobre la arcilla.

dos luces blancas iluminaban la noche:
unos faroles olvidados por la comuna.
había bajo ellos, en su abrigo, un ser dejado por el tiempo y espacio.

la bolsa crujía a medida que se iba desparramando al piso, y las miradas
inquisitivas que transitaban por la calle se desviaban hacia el negro
horizonte.
esos susurros desgarrdores nadie los escuchó, el se los tragó a pedazos,
algunos los guardó en sus bolsillos y otros los enterro con sus uñas en el
pasto.

es una tragedia que nadie conoció.
ni él se percató.

de pronto se vio a sí buscando entre su piel, bajo su piel, algo que lo
hiciera existir.
a medida que avanzaba, en una bolsa se desplegaban su partes perdidas, ahora
podridas.
llegó, soportando el ardiente dolor, hasta ese recóndito escondite...

pero era demasiado tarde para darse cuenta que ahí nada había. donde nada
habita.

la semana pasado, no existió
el martes desapareció al momento de despertar
y el miercoles, no lo viví.

el viernes fue un sueño bizarro
que se escapó, dejando un escupo en mi pera.

¿cómo hacer para volver a lo irreal?
intente caminar en una pesadilla, aun así el martes no regresó.
cuando fui a cambiar mi extrañeza, el jueves susurró que mañana no
transcurriría.
le creí y ahora me quedo mirando el reloj
esperando a que el día se queme con el sol que se fue.

sábado, abril 01, 2006

recuperar el aliento es un arduo trabajo
primero debe uno sentarse lentamente,
expresando con las manos, un ácido dolor en el pecho.
doblando la cabeza mirar el techo que se acerca con ímpetu.
con esfuerzo hay que atrapar el escaso aire enraresido que queda en el espacio,
y retenerlo antes de arrojarlo entre tus manos.
la segunda parte es un tanto mas difícil.
debes, con tus manos, rozar tu cuerpo rápidamente,
pensando que el estar consciente de uno tranquilizara.
debes mirar hacia los lados,
pero no te debes fijar en nada.
solo doblar tu cuello y ver una difusa imagen.
cuando el oxigeno cuamienza a aplacar los puntitos blancos
te levantas y retrocedes hasta apoyarte con una pared (siempre la hay)
tocar su frialdad inerte es un paso recomendable
antes de seguir corriendo.

miércoles, marzo 29, 2006

sábado, marzo 18, 2006


Su presencia penetraba el gel de aire, producto de la transpiración y de los gemidos sin transfondos.
Prontamente, con sus dedos aun espasmódicos, puso en lugar su calzón y su tranquilidad. Miró rapidamente su alrededor: las sabanas arrugadas sobre la alfombra, unas copas rotas de sangre y un bulto de organos durmiente.
Mientras arreglaba su polera recordaba una plaza vacia y un invierno acariciador, una chica segura sentada en la orilla de una fuente y un tipo mirando detras de un diario.
Las primeras palabras que se cruzaron no obtuvieron mayor resonancia, fueron en esencia un desgaste de aire comprimido.
"Te miraba pensar mientras leia sobre la pobreza de santiago, y algo en tus guantes me desvistió, desgarrando los botones de mi camiza. Podría susurrarte un par de actualidades, podría guardar en tu bolsillo un par de recuerdos que luegos desvelaras, sola en una cama deshecha. "
Un suspiro se virtió y su mirada solitaria acompañó a un extraño en su habla. Su forma de ser no era nada especial, no era mas que una persona cocida de granos de sal. Sus guantes negros sostenian de un hilo el libro que algun amigo normal había regalado, un libro que llenaba el tiempo frío de bicicletas y gatos domésticos.
El reloj contaba su rutina, y su sostén se iba armando sobre un cuerpo de montes aridos.
"Me iba dando cuenta que desde hace un tiempo no logro diferir entre las palabras y el chichirrear de una cadena. Te iba viendo caminar hacia mi asiento cuando en mi cabeza se agolpaban las insaciables ganas de correr a casa. Desistí al ver que mis piernas no se movían y que mis ojos estaban tendidos sobre tu traje negro y tus brazos lacios."

Miraba en el espejo una sonrisa suave, permanente y durmiente. Mojó sus manos y las restregó sobre sus ojeras.

"La pobreza abarca todo en este pueblo, yo tengo en mi billetera una foto... la de mi carnet antiguo. Tu libro habla de lo mismo, no?"
En la plaza unas palomas se dejaban amar por un par de migas ancianas, y una mano comenzaba a escalar la del vecino.
"Vivo las letras, trago palabras y te miro escribiéndote mi futuro."
Miró con los ojos semiabiertos una esquina de hojas que nadaban en el barro.
Dobló el diario para acostarlo bajo su axila, mientras ella dejaba un envoltorio en la página donde había naufragado.

Un ojo se asomó desde el baño mirando descansar al único ente existente del cuarto ingrato de billetes mojados. Ella aseguraba que no lo quería, pero que una tripa se había amarrado a la de un extraño.

Los pasos lentos se perdieron entre el griterio de los infantes. Sus manos se comenzaron a pegar con el sudor de la intranquilidad.
El sonido seco de los pies en el polvo hacía parecer que eran únicos en un desierto verde de tristes almas.

Los pies descalsos sentían el frío de la baldoza, los tapó con un par de calcetines negros... de él. Salió del baño como un fantasma y se apoyó en la paréd, a mirarlo.

"Mi libro nunca habló de un par de fugitivos del destino, habló sobre todo del sino semigriego de un papiro perdido en una casa abandonada. Por eso me extraño y tu noticia me inquieta"
Se posaron dos sombras beseantes frente a un motel, y entraron como cualquiera... pagaron como esclavos y se dejaron seducir como si entre ellos hubiese algo de amor.
Dejaron el pudor de lado, sobre la ropa y se tumbaron sobre una cama manoseada.
Los texto fueron lanzados lejos, con violencia, junto con las almohadas.
Su tinta se comenzó a correr, y en un orgasmo, ilegible quedó la soledad.

En un cigarro uno quedó dormido. La otra atrapó sus pertenecias.

Apoyada sobre la paréd sacudió su ropa de los recuerdos, y caminó cautelosamente entre los despojos. Detalló en ese pecho desnudo que se elevaba con tranquilidad.
Tomó el envoltorio que en el libro se había acurrucado y lo posó sobre él, después introdujo sus dedos en la billetera y sacó la foto que ahí estaba. Atrapó el aire enraresido con sus pulmones negros antes de agacharce a doblar el diario y escapar con su presencia de ese cuarto.

La calle nocturna titilaba con sus luces fugaces y ronroneaba con los motores entibiados de los autos estacionados.

"...No se que fue, pero su foto ahora está en mi cartera y aun no logro dilucidar las letras de la noticia del otro día"

viernes, marzo 17, 2006

Tuve ganas de preguntarle el porqué de su mano temblorosa,
pero contuve mi impulso y lo escondí en el estuche.

Bajé del metro, mirando su ropa desordenada y sus ojos caidos,
asomé mi cabeza bajo la axila de un sol que no se quiere esconder.

Elevé mis hombros similando al recuerdo de un ser que se hace ver grande para no ser mordido
y miré, con mi cabeza paralela a la costra de cemento, el horizonte detrás de los brasos y cabellos sucios ajenos.

Comencé a sentir la humedad acolchonada en mis hombros y el rubor de mi cuerpo friéndose, mientras mi cuerpo se iba dejando a la gravedad.

La incomodidad de los recuerdos se hacía sentir a carne viva, rozaba mi cuello, mi oreja.

Los disparé lejos, los pisé con el caucho derretido dejándolos atrapados en mi suela.

Es cierto, uno no se puede escapar de uno... Aunque muchas veces mi sombra expresó con dolor que cada cierto tiempo se cansaba de seguirme.

Me senté bajo un árbol, buscando un resto de oxígeno bajo sus manos.



Mi mano estirada alejada por mi brazo expele una sombra translúcida...
Tirita dejándose llevar por las agujas de luz que escapan de las egoistas hojas

De mi estuche saco un lápiz para arrancar el chicle abrasivo de mi huella,
estúpidamente mi mano tambalea.

Me pregunto...